Impacto en las Publicaciones científicas
Gracias a un estudio que se ha estado realizando durante unos días en un lado de la orilla, he descubierto la importancia – el impacto - más o menos relativo que tienen las revistas científicas. Para la ocasión, concretamente las que se encuadran en conceptos de comunicación tales como periodismo, publicidad y relaciones públicas. Contemplado desde este personal punto de vista, ha sido un trabajo que sinceramente me ha enriquecido, pero que no sabría resumir en una breve definición. Por cierto, este tema ya había sido abordado en el blog de otro taller hace casi tres años.
Resulta curioso descubrir a posteriori algunas sensaciones agridulces (“Por un lado comparto la idea de que el conocimiento debe ser juzgado por tus pares antes de ofrecerle validez científica y difusión en la comunidad. No obstante, por otro, me parece que las ideas fundacionales de las revistas científicas se han corrompido y sus mecanismos resultan obsoletos en nuestros días a la luz de los avances tecnológicos en comunicación y cooperación”). Por otra parte entiendo que el “ínDICE de impacto” determina su notoriedad en función de autores, títulos y descripciones de texto: son la base para un impartir y compartir. Pero lo que ya no me queda tan claro es el porqué todo está criogenizado, esperando o no a su reanimación. Sí, la crisis nos afecta a todos y en todo, es un durísimo hecho, es una tristísima realidad.
Dentro de mis muchas preguntas (¿quién o cómo o porqué?) alguien dicta unas normas en base a qué, alguien decide lo que vale o no, alguien valora lo que escriben los demás. Y lo que más me ha hecho pensar sería los conceptos de: ¿para qué, cuándo y dónde? Es decir, cuando los señores dedicados a la Investigación escriben, tienen que hacerlo, pero pensando en un detalle fundamental y exigente: escribir en una revista científica con un buen índice de impacto (sino no cuenta y si no cuenta… pues no llegan a adquirir ese punto de a-creer-editar que se les exige tras doctorarse académicamente).
Comparando distintas Facultades en sus ramas de comunicación y analizando sus revistas científicas, me he dado algo de cuenta de lo que supone estar o no estar con impacto. Un parámetro que en España parece haber sucumbido desde hace algún tiempo y que en el resto de los países latinos, puede que se esté incrementando. También he observado que dentro de Europa hay más o menos “movimiento escrito”, pero lo que no me cabe duda es que hay que figurar, hay que estar y sobre todo acreditarse.
Hay otra forma más clara de expresarlo, tal y como lo hace Sergio Monge: “Las revistas científicas contribuyen en muchos casos a “cerrar” el conocimiento cuya misión es difundir. Es una pena porque los baremos de investigación establecidos en nuestros días para juzgar a los profesores universitarios dependen de los arcaicos mecanismos de las revistas. No puedes hacer una carrera investigadora fuera de un circuito que, además, nos obliga a participar en un idioma que no es el nuestro”.
Realmente un buen artículo, como un excelente anuncio o una magnífica película deben estar debidamente validados.
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