
Empresa que informa: ¿empresa informativa?
Universidad y empresas es un maridaje que no está bien avenido, según la una y las otras. Mercantilizar la cultura o seguir fabricando parados son argumentos que suelen lanzarse cada vez que se ven las caras para tratar de separarse. Cuando están juntos, porque se trata de patrocinar un ciclo de conferencias o unos cursos, la contaminación académica contagia a los profesionales que visitan las aulas. En el caso de las organizaciones, públicas o privadas, que se ven en la necesidad de comunicar, la información llega a tener el tratamiento de un producto de diseño. En este sentido: ¿una empresa informativa es la que se dedica a su fabricación? (en el más amplio sentido de la palabra).
Una casualdualidad que se presenta como las dos caras de una moneda. Lanzada al aire en repetidas ocasiones, al cincuenta por ciento de probabilidades, hace que unos ganen siempre y los de siempre acaben perdiendo. En este caso muchos alumnos que ya no consienten que tras años de estudios para obtener una licenciatura genérica, tengan que remasterizarse otros dos para alcanzar una especialidad que se ajuste a un difuso perfil profesional. Esto no ocurre únicamente a la hora de encontrar un primer trabajo, sucede a lo largo de una trayectoria profesional en la que se habla del aprendizaje a lo largo de toda la vida.
También los profesores, titulares o suplentes, saben que la Universidad ha dejado de ser un refugio alejado de las leyes del mercado, ajeno a los vaivenes de una crisis que empieza a golpear las estructuras de las facultades. Algunos departamentos ya están notando las restricciones y están recortando empleados (ere). En algunos casos supone suplantar, más que sustituir de forma natural, unas piezas por otras. Eso sí, en procesos envueltos con sumo cuidado para que estas in-corporaciones no pongan en evidencia el status quo de suplentes o titulares. No son momentos de cuestionar trayectorias, únicamente es el inicio de un itinerario en el que muchos quedarán en el camino. Bolonia no sabe de reteóricos.
La conceptualización de la retórica está siendo sometida a revisión por empleadores que no necesitan de jóvenes estrategas. Estas promesas recién salidas de facultades, todavía no están en condiciones de demostrar habilidades que no les han sido enseñadas: las que tienen que aprender a toda velocidad en el día a día. Algo de lo que no les informa la empresa al firmar sus contratos "en prácticas". Su formación como becarios se prolonga hasta que son renovados al terminar el curso académico. Un nuevo punto de encuentro entre universidad informativa y empresa comunicativa que tenía su máxima expresión en los primeros pinitos de periodistas en emisoras de radio o televisión, y de publicitarios que hacían fotocopias en agencias de renombre.
Mientras terminamos consumo cuidado y esperamos acontecimientos informativos, en las próximas ediciones se desvelarán primicias y rumores que son antesala de las noticias. Las que se publican en tablones de anuncios donde la comunicación audiovisual de una empresa se vuelve más informativa. Resulta paradójico que en las grandes compañías e instituciones, sus empleados se enteren de decisiones que les afectan directamente por los medios de comunicación o por medios que resultan tan masivos como impersonales. Cuidadito, no consumirse a la espera de confirmar lo que se sospecha o se intuye, se dice, se comenta, se rumorea... y con todo ello se diseña un producto que se pone a la venta del mejor impostor.
Siempre nos quedan muestras de buenos acuerdos en el ámbito académico que se traducen en beneficios para la empresa. En adsoftheworld nos reconforta encontrar muestras de talento y continuidad como la de las actividades ADCV.
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