Datos personales

Una orilla virtual con un domicilio social.

viernes, 12 de noviembre de 2010

ComunicAcción.


Conexiones virtuales para conectar en la realidad.

Trabajar con palabras WorksWithWords… empotrándolas, fusionándolas, retorciéndolas en búsqueda de significados desconocidos. También de nuevos valores descriptivos y de posicionamiento, en su misión de etiquetas. Lo que se persigue es alcanzar un objetivo de comunicación que facilite la consecución de otras metas posteriores como imagen o identidad, pero con una esencia. En todo ello la naturalidad inicial sigue siendo imprescindible. Establecer un orden, incluso a la hora de contar una historia, transmite el valor añadido de la coherencia y la coordinación de enlaces internos. Disponer de un plan definido y contar con una mínima infraestructura, son condiciones básicas en momentos de cambio permanente de escenarios. La flexibilidad, a la hora de ajustar el rumbo, es cuestión de mover lo necesario el timón: si la experiencia es un grado, la comunicación tiene 360º sobre la que girar.

Concentrar la atención sobre un punto de mira no garantiza acertar en el centro de la diana. Conjeturar acerca de públicos objetivos sobre los que impactar, supone alejarse del contexto actual que supone Internet. Conectar en realidad lleva a establecer una conexión fluida sobre un diálogo, donde emisores y receptores intercambian posiciones según sus cuestiones y respuestas. Compartir experiencias con productos y servicios a través de las actuales herramientas 2.0 añade la dimensión de una escucha mutua. Cuando se sabe que está necesitando un cliente, consumidor, comprador o usuario es posible conocer sus intereses. No será necesario intuir lo que se está quedando reflejado en un e-mail, en un blog o en una red social. Cada día más recomendaciones positivas se quedan sin respuesta afirmativa.

El destino de una información relevante es una comunicación final, un documento cerrado al que pedir unos resultados estadísticos: visibilidad, notoriedad, cifras de accesos, de visitas… ratios que permitan medir el retorno de la inversión. Es decir, dar respuesta a una pregunta machacona e insistente: ¿cuánto me va a costar poner en marcha este plan? Dado que no hay un tarifario, el montante final supone “salir tarifando” si el cliente se empeña en imponer unas condiciones fuera de mercado y de la realidad. En un escenario tan cambiante es insostenible seguir sorteando dificultades que se basan en negativas continuadas: “no hay presupuesto”, “no hay dinero”, “no es el momento”, “no funciona”, “no lo veo”… respuestas arquetópicas de diálogos de sordos (y en algún caso de besugos). La comunicación no es una necesidad primaria para empresas y personas que cada vez dicen menos, que cada día tienen menos que decir. Por eso su existencia en el mundo real y virtual coinciden: mera presencia.

Paralelamente existe un porcentaje de entidades físicas y jurídicas que empiezan a sopesar la posibilidad de leer más allá de la negatividad, asumiendo que en el perpetuo código binario uno es más y mayor que cualquier cero. Haciendo progresiva y constantemente un poquito de esfuerzo todos los días (todos), los resultados (siempre) arrojan un saldo positivo. El balance no está en constatar si hoy se ha vendido más que ayer, porque puede que mañana se deje de vender por no darse a conocer adecuadamente. A veces, la mayoría de las veces se debe más a mantener el gasto que a la carencia de ingreso. En otras ocasiones es porque ya nos conocen demasiado bien, tanto como para que el desgaste sea definitivo… ¡¡¡no hacen falta más explicaciones!!!

¿O sí? Pocas personas esperan que tras el publicitado fin de semana, el lunes quede algo por publicar… ¿sí o no?

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada