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Una orilla virtual con un domicilio social.

martes, 2 de noviembre de 2010

Hey! Neken.


El origen de las redes sociales

Comenzamos el mes con una semana que no ha tenido lunes, pero que no tendrá dos martes. Es cuestión de orden, de poner las cosas en su lugar y de ir por partes. A veces conviene volver al principio - examinar el origen -, y en ocasiones lo que te depara es el final – suspender el examen -. Nada nuevo bajo el sol, está todo inventado y no queda mucho por hacer. Lo que ocurre es que siempre está el copy – redactor publicitario – que te sorprende con una idea tan sencilla que te hace exclamar… “hummm, vaya con la valla”. La misma imagen que se ha visto en Vigo - sabes cómo te digo, que para eso está el twitpic -… ¿se parece a la que hemos fotografiado esquina Bravo Murillo en lo que nos queda de Madrid? Técnicamente sí, publicitariamente también, pero… pero hay que fijarse que está detrás de otra valla y antes de una pared de ladrillo visto o a la vista, que no se sabe muy bien.

A través de google se puede comprobar que no es la primera reflexión que suscita, incluso alguna aborda el tema ciertamente de forma interesante, con toda certeza: “nos dice que las redes sociales nacen o se consolidan en el bar, frente a unas cervezas”. Seguramente, hoy por hoy, en uno de esos establecimientos donde hay wi-fi o, más cool, que requiere llevar activado el bluethooth del iphone para estar operativo. La verdad es que recuerda a los inicios del “chateo”, cuando la mayoría decidió seguir chateando en la taberna con unos vinitos. El líquido cambia, pero el protocolo que da paso al proceso siempre es el mismo. Al igual que pasó con las news, los foros, el icq, el mirc… pasará con el faisbú, el tuiter o el tuenti. No tardarán en tener una second life donde sus adeptos y fieles seguidores encontrarán un último refugio. Ese antro de toda la vida donde, a altas horas de la noche, cuatro tipos en una tarima desgranan un blues tras otro con suerte dispar. Ese tampoco es ya myspace, sólo puedes beber mahou, y además la crisis reúne en su interior a virtuosos del método. ¿Qué fue de los loosers que no aguantaban un par de temas sin ser bajados del escenario con cajas destempladas?

La cuestión es seguir el ritmo de los acontecimientos, es lo que tiene quedar para metrónomo humano después de una existencia de baterista amateur a golpe de inspiración. Dejar la partitura a un lado, tocar una octava más alta y saltarte las notas que todo el mundo está harto de oír. Al final, siempre es lo mismo, vuelta al estribillo facilón: nada de salirse del renglón. Al terminar, saliendo por la puerta de atrás a la oscuridad del callejón que hace de backstage del garito, queda otra noche de dar vueltas hasta meterte en el metro a dormir. La muchedumbre somnolienta se aprieta en vagones rumbo a la cotidianidad de su trabajo por cuenta ajena. A cubrir el expediente y a conectarse furtivamente en la oficina para enviar la última chorrada en formato de presentación. Los más osados, a continuar derribando muros con sus compañeras de curro… las más afortunadas a permitirlo en respuestas en privado.

No dar ni chapa, pagar en chapas de coca-cola, chapar (coloquialmente) antes de los exámenes de septiembre…” y algún otro perfil profesional no reconocido laboralmente, se corresponden con ese “tapón metálico que cierra herméticamente las botellas”. Mucho antes de llegar a encontrarnos en los bares, de darnos a la bebida incluso, el origen de muchas redes sociales actuales giró sobre las chapas. Las de selecciones de fútbol que no ganaban nunca un mundial, las de equipos ciclistas que no cosechaban un tour tras otro… las de generaciones que hacíamos “trasquis” para llegar antes… las de muchos cuarentones y cincuentones “trankis” que, en la actualidad ven como las redes sociales les re_ponen en contacto. Conexiones devueltas, a cobro re_vertido con conocidos que ahora lo mismo son CEO en LinkedIn, que estrellitas en You Tube o que tienen cientos de followers cada vez que hacen “tuit”. Bueno, la verdad es que no es para tanto, sólo hay un puñadito de jóvenes aunque sobradamente preparados que estén listos para figurar en la nómina de jasp 2.0

¿Va siendo hora de chapar con_sumo cuidado?



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