Datos personales

Una orilla virtual con un domicilio social.

martes 30 de noviembre de 2010

Pizarras digitales


No son para usarlas como pizarras convencionales

La advertencia no es una cuestión baladí. Es lo normal en la orilla donde nos encontramos, las tecnologías corren que se las pelan y donde ayer había TIZA para las TICE… ¡¡¡hoy hay pizarra digital sobre la que trabajar!!! Aunque su superficie se asemeja a la de las que permitían “pinturrajear con retus” y luego pasar la bayeta, nada de eso puede hacerse ahora. Incluso, las pantallas donde se proyectaban las presentaciones están enrolladas encima de un verde tapiz inmaculado: el color de las pizarras analógicas de toda la vida. Con tantos cambios, volver a salir a la palestra tiene ahora cierto regusto dos.cero

Parece que los maestros, profesores y docentes se tengan que reconvertir en asistentes virtuales pedagógicos que controlen un nuevo interface académico (estado de la cuestión objeto de la entrada). No tardando mucho, tal y como ocurrió con el polvillo que desprendía la tiza, se descubrirán enfermedades laborales cuyo origen son las radiaciones que emiten las pizarras digitales (e interactivas). Es un sistema tan avanza2 que no todos estamos prepara2.0 para sacarle un rendimiento óptimo. Imagino, por lo que voy aprendiendo sobre el tema, que los docentes nativos digitales se encargarán de enseñar sobre este soporte a los alumnos nativos digitales. La pregunta será la de siempre, la de toda la vida, una vez más: ¿qué conteni2.0 son los que se van a impartir o a compartir?

La advertencia de “no usarla como convencional” me parece oportuna, pertinente, necesaria, recomendable y todo lo demás. Hay mucho y mucha (por aquello de la igualdad) que no se ha percatado todavía del cambio de terreno de juego. Para muchas/os de ellas y ellos (por lo del orden de los factores) la cuestión sigue siendo soltar el rollo, que copien apuntes y aquí paz y después el examen. No sé, si el Declaración y Tratado de Bolonia (Espacio Europeo de Educación Superior) también tiene la culpa de toda esta evolución revolutiva, lo que no me quiero imaginar es que un alumno/a pueda hacer cambios en tiempo real a los documentos que hay en la pizarra. Un supuesto que forma parte de la revolución evolutiva que supone tener un montón de estudiantes parapetados detrás de las pantallas de sus ordenadores, conectados a facebook, con sus twitter al minuto y, de vez en cuando, pendientes de una voz convertida en ruido de fondo. Los mushashos/as andan con lo del moodle para entrar en el campus virtual y descargarse tanta parrafada.

La wikipedia nos enseña que el presente (pre-sen-te) se basa en “un ordenador conectado a un videoproyector, que muestra la señal de dicho ordenador sobre una superficie lisa y rígida, sensible al tacto o no, desde la que se puede controlar el ordenador, hacer anotaciones manuscritas sobre cualquier imagen proyectada, así como guardarlas, imprimirlas, enviarlas por correo electrónico y exportarlas a diversos formatos”. Una definición en la que falta algún punto, a modo de parada crítica, y sobran comas tan cortitas como sus pausas valorativas. Al menos esa es la opinión de alguien que se ha vuelto a subir a un estrado un ratito, el necesario para romper el espacio-temporal que le separa de sus alumnos y contemplar desde el final del aula… los dragones rosas que solo pueden descubrir los chicos más listos de la clase.

En este finde hemos empezado a trabajar en un último y postrero proyecto, antes de que el agua de las herramientas 2.0 inunde nuestra costa… su nombre clave es Teo Info de la Com. Dados los tiempos de compresión de la comprensión, puede que se acabe llamando Teo y sea el asistente virtual del comserbatorio.com. Un prototipo cuya operatividad está bajo mínimos y que tendrá una misión experimental: propia de su condición de dominio terminal.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada