
Escúchate (puede que tu cabeza te esté hablando):
Hoy hubiera – o hubiese – sido una jornada especial, de aniversario o cumpleaños familiar. Algunas siluetas nos siguen recordando nuestro pasado, en un presente en el que empezamos a ser una sombra de lo que fuimos. Por suerte, nuestra mente nos sigue hablando y, en ciertas ocasiones, gritando para mantenernos vivos (keep us alive!!!). Son días en que se acaba el 2010 y se avecinan las navidades, tiempo de hacer balance y cerrar ejercicio. Por estas fechas, hace ya 12 meses, llevamos un poco de publicidADD a la Facultad de Ciencias de la Información (UCM). El privilegio de compartir clase con Adelaida Bolea se vuelve a repetir, gracias a su generosidad y a la amabilidad de sus alumnos. Hubiera sido fácil y cómodo tirar de archivo (nunca mejor dicho), volver a representar un powerpoint y hacer más de lo mismo. Sin embargo, cada ocasión es especial y “algunas cosas valen más de lo que cuentan”…
Así que, con todo el cariño y con_sumo cuidado, el anterior finde TEO empezó a preparar uno de nuestros últimos proyectos de singularidad creativa. Sin un concepto claro ni una idea definida, pero con la ilusión y el gusto por los pequeños detalles que ponemos en cada oportunidad (sin reparar en el coste). Simplemente: merece la pena esforzarse por agradar. Lo curioso es que la ironía, como la inspiración, te pilla trabajando y disfrutas con ella. La vida es pura parodia, está tan parada hoy en día como la economía, la información que se nos revela a toro pasado o la comunicación que nos devuelve a los orígenes. Dentro de esa permanente imitación burlesca hay ratitos que no deben perderse, especialmente los que uno se reúne consigo mismo, tiene tiempo y tranquilidad para olvidarse de lo demás, del resto y de todo lo queda por hacer. Eso tan prioritario e importante como para que nadie invierta un segundo en hacer lo más mínimo al respecto… hay que fastidiarse con j (de joomla) que sea tan factible. Días enteros pensando en javascript para caer en una implementación más nítida.
Cada diapositiva sugerida de un contenido anterior, contaba una historia y proponía un final amable. A ser posible una finalidad que sonase a medio camino entre moraleja y un grito de ánimo, ese consejo que murmura un pesimista entre tanto fatalismo provocado por la ansiedad y la agresividad reinante. No sé cómo se las apañan los de siempre para salir campantes en todo tipo de circunstancias, lo malo es conectarse para comprobar el estado de la cuestión. Hay principios básicos en cualquier modelo cuya aplicación en la práctica implican su descomposición, por pura definición. Observando los acontecimientos se extrae la metodología necesaria para estructurar lógicamente un fracaso, sin necesidad de mayores excusas, porque se deja de escuchar la mente de uno. Los gritos desesperados de los demás producen tal ruido que resulta imposible concentrarse en los propios pensamientos. Las acciones se vuelven más torpes, sus consecuencias fatales. Bajo estas circunstancias el experimento puede darse por concluido, por supuesto, con un resultado más que fallido.
Escribir con tiza una fórmula magistral en una pizarra era la imagen propia de los hombres de ciencia. Desarrollos interminables que se sucedían en encerados, los mismos que encerraban una explicación que la mayoría de los mortales somos incapaces de comprender. Ahora, con la ayuda de la tecnología digital, recreamos cualquier término sin mayor finalidad que la de acabar con teoría anteriores ya caducas. Nuevos modelos para sistemas innovadores, con los que finiquitar cuestiones que empiezan a resultarnos molestas, a la vez que disimulamos con cortinas de humo y trucos audiovisuales generados a tal efecto. Una imagen vale más que mil palabras, así que para qué vamos a molestarnos en escribir y leer… nos conformamos con ser espectadores que asisten a ese teatro donde la copia y la imitación se repiten permanente y periódicamente. Sin seguir escuchando nuestra mente… susurround tras cada golpe de gong, hasta terminar besando la lona.
Nada de seguir llamando a las cosas por su nombre, ni de buscar la etiqueta “título” más adecuada al concepto elaborado. Tampoco hay que preocuparse por localizar el sitio adecuado para que la visita resulte tan agradable que invite a repetir la experiencia. La programación creativa debería conducir a plataformas con significado – ALGUNAS VENTANAS ENSEÑAN LA PUERTA DE SALIDA -, sin embargo, tanta monitorización de pantallas pretende que los usuarios generen conteni2.0 relevantes sin pagar por el gasto de autoría. Editando plantillas y desarrollando aplis que nos hagan la existencia más divervida, las trayectorias se superponen a los recorridos y el tiempo parece detenerse. Algunas voces lejanas resuenan como ecos en el espacio ilimitado de un jardín, en una terraza al sol de otoño o en un aula que permanece vacía. Además de no escuchar a medio mundo, cada vez es mayor el miedo a dejar constancia escrita (que no impresa necesariamente), de pensamientos, sentimientos, reflexiones, opiniones… muchas de ellas rebotan en el interior de nuestras cabezas. Ciertamente: “la vida es demasiado corta como para estar pendiente de un ranking absurdo”. ¿Es tan complicado que cada uno ocupe el lugar que están usurpando tantos seres huecos como un cero?
El final está lejos, pero eso solo era al principio… pinchen y pasen.
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